
El dos por cuatro nació en los arrabales porteños a finales
del Siglo pasado. No solo se convirtió en símbolo de lo
argentino, sino que conquistó el mundo.
El tango
se manifiesta hoy en las letras (especialmente en el lunfardo,
de donde provienen muchas de sus palabras); en la música (especialmente
en el bandoneón, que le infundió a la música popular
del Río de la Plata el sonido rezongón y melancólico
que hoy identifica al tango); y en el baile (el que se ve en los shows
y el que se practica en las milongas).
Buenos
Aires está repleta de tanguerías
con orquestas y bailarines en vivo. Los lugares de mayor realce que
cuentan con espectáculos en vivo suelen incluir cena (con la
posibilidad de optar entre la especialidad de carnes argentinas o un
menú internacional).
También están las milongas, lugares donde se va a bailar.
Muchas organizan clases —a cargo de docentes especializados—
antes del baile. Para novatos e iniciados, grupales o individuales.