Por la Ruta Nacional Número 7, en el km 77 se llega frente a una gran explanada y amplia avenida que culmina en la Basílica de Ntra. Sra. de Luján, cuyas torres se destacan desde gran distancia.
Es el gran centro de peregrinaje de Argentina, sitio donde
se venera una imagen de terracota de la Virgen María llegada a esta zona en
el siglo XVII.
Un poco de Historia...
Según la historia, un portugués asentado en la localidad de Sumampa, Pcia.
de Santiago del Estero, don Antonio Farías de Sea, encargó a un compatriota
suyo en el Brasil una imagen de Nuestra Señora para la capilla que estaba levantando
en su campo, siendo ésta la época en que la Corona de Castilla ocupaba el reino
de Portugal, lo que permitía a los portugueses instalarse pacificamente en el
Río de la Plata y dedicarse activamente al comercio. En 1630 arribó al puerto
de Bs As el navío portugués San Andrés, siendo su maestre el piloto Andrés Juan,
quien traía el encargo de su amigo Ferias de Saá.
El barco procedía de Pernambuco, donde se hacían las mejores imágenes de terracota;
Andrés Juan traía dos imágenes iguales, cada una debidamente acondicionada en
su embalaje. El convoy por tierra procedió hacia el norte, por el Camino Viejo
-hoy Ruta Nacional 8-, haciendo un alto en el paraje conocido actualmente como
Villa Rosa, partido de Pilar, en la estancia de Rosendo Oramas. Cuando las carretas
debieron continuar viaje, aquella con los cajones de las dos imágenes no se
movió de su lugar por más que tiraran los bueyes.
Al intentarse aliviar la carga, se comprobó que al retirar uno de los dos bultos
el vehículo se movía, pero que al cambiar de bultos y retirar el otro nuevamente
los bueyes no podían con la carga. Al abrir la caja que inmovilizaba la carreta
y comprobarse que contenía una imagen de la Virgen María, se
tuvo el convencimiento de estar ante un hecho sobrenatural y de ser ésta una
señal de que la imagen debía permanecer en ese sitio. Se entregó la imagen en
custodia al dueño de este campo y, junto con ella -para ser quien la cuidara-,
se dejó a un joven esclavo negro procedente del Cabo Verde, llamado Manuel.
Este dedicó su vida al servicio de la Virgen y fue, de hecho, el primer sacristán
que tuvo el santuario. En las décadas siguientes, la pequeña capillita se transformó
en lugar de peregrinaje.
Cuando el Gdor. Martínez de Salazar cierra en 1663 el Camino Viejo y habilita
el Camino Nuevo ¬hoy RN7- queda la zona relativamente aislada. Se hace mucho
más escaso el tránsito de peregrinos y la capillita muestra señales de abandono.
Una estanciero vecina, doña Ana de Mattos, devota de la Virgen, ofrece al canónigo
Juan de Oramas, hijo natural de Rosendo, llevar la imagen a su campo -contiguo
al Camino Nuevo- donde ésta recibiría muchos más visitantes.
El canónigo cede finalmente la imagen, no sin antes recibir de Ana de Mattos
una suma de dinero. En 1671 se trasladó la imagen al paraje llamado Arbol Solo
-la futura Villa de Luján- pero, según cuenta la leyenda, desapareció misteriosamente
al día siguiente y se la encontró en su antigua morada, la capillita del campo
de Oramas.
Dos veces ocurrió esto, hasta que la tercera vez doña Ana fue a buscarla acompañada
de representantes del obispo, del Gdor. y otras autoridades; la llevaron en
procesión y le rezaron misas solemnes por tres días. También le compró a Oramas
el negro Manuel y lo trajo consigo. La imagen no volvió a irse. Le construyó
una capilla en su propia casa y, por ser vecina al río Luján, se la comenzó
a conocer bajo esta advocación.
En 1685 se inauguró la primera capilla para la Virgen, en tierra
donada por Ana de Mattos. El culto y el flujo de peregrinos siguió aumentando
hasta que, en 1730, se elevó a Luján al rango de parroquia. En 1748 don Juan
de Lezica y Torrezuri, agradecido a la Virgen por haberle hecho recuperar su
salud, inició la construcción de un nuevo templo, que se terminó en 1763 -puede
verse en un cuadro existente en el museo de Luján-, construcción maciza y fuerte
de ladrillos cocidos y cimientos con cal y arena gruesa.
El frente tenía 13 m de ancho, una única portada de arco con dos grandes pilastras
a cada lado sosteniendo una gran cornisa y, encima de ella, un gran frontón;
más arriba seguía una torre terminada en cúpula semiesférica. El edificio medía
60.50 m de largo, de sencillo interior, con una bóveda central semicircular
cuyas lunetas con ventanas permitían la entrada de la escasa luz, Cuando las
guerras de la Independencia, se agre¬garon numerosos trofeos al Camarín de la
Virgen, que desaparecerán junto con otros objetos de valor durante la anarquía
del año 1820. En 1872 el arzobispo de Buenos Aires entregó el Santuario al cuidado
de los Padres Lazaristas, orden de origen francés.
En 1874 se hizo cargo del Santuario el padre Jorge María Salvaire, quien se
propuso dar a la Virgen un nuevo templo, más acorde con la cantidad de visitantes,
cuya piedra fundamental se colocó en 1887. Sobre planos del arquitecto francés
Uiderico Courtois se proyectó un gigantesco edificio, al estilo del alto gótico
de las grandes catedrales de Francia. La piedra para la construcción se extrajo
de las canteras de Colón, Pcia. de Entre Ríos.
Estando completados el ábside y los cruceros, murió en 1899 el padre Salvaire.
Siguió el proyecto con gran empuje el padre Vicente María Dávani y a su muerte,
en 1922, el templo estaba casi completo, pero su solemne inauguración fue el
5 de octubre de 1930. La terminación definitiva de la obra fue en el año 1937.
la Catedral de Luján: su Arquitectura
En el exterior se aprecia la pureza del estilo gótico, especialmente
en el hermoso juego de volúmenes de las capillas del ábside, la parte posterior
del edificio. Cada una de las torres, de 106 m de alto, posee un reloj y el
campanario está dotado de 17 campanas, fabricadas por la casa Varigozzi de Milán.
Los tres grandes portales tienen pesadas puertas de bronce y los pisos del atrio
y del interior se realizaron en mármoles de Carrera y Bardiglio. El interior
tiene una longitud de 97 m y lo forman una gran nave central -de 30 m de alto-
y dos naves laterales.
En el transepto -cruce con las naves transversales- se pueden admirar en toda
su perspectiva los espléndidos vitrales de ventanas y rosetones -un total de
82 y 25 respectivamente-fabricados por la casa Tacrant, de Burdeos, Francia.
Por escaleras laterales al Altar Mayor se accede al Camarín de la Virgen,
donde se guarda y venera la imagen. Detrás de éste corre el pasillo que pasa
junto a la capilla del ábside, desde donde también se puede acceder al Camarín.
Por el portal a la derecha de la entrada a la basílica se accede a la
Cripta, que en un nivel inferior ocupa toda la planta de la basílica.
En sus capillas se exhiben las distintas imágenes de la Virgen María, según
las denominaciones con que se la venera en otras regiones y países de América.
Junto al acceso a la Cripta se encuentra el Baptisterio.