Playas, bosques y dunas. Junto con Ostende y Cariló, Pinamar convoca con categoría y muy buenas artes, entre cine, jazz y mucha acción.
Con mucha naturaleza, playas amplias y residencias confortables, el partido
de Pinamar se afirman como un centro turístico de alta
jerarquía en la costa atlántica.

La temporada se inicia temprano, con el Festival de cine argentino-europeo
"Pantalla Pinamar 2005-2006", del 10 al 17 de diciembre. La cartelera de enero
anuncia conciertos de música clásica y jazz en el bosque, recitales del prestigioso
maestro Lyzy en los jardines de su casa, el Festival Anual de Jazz, conciertos
de música lírica y celta y exposiciones en las galerías Altera y Hoy en el Arte,
los desfiles de moda al aire libre de Roberto Piazza, Jorge Ibáñez y Marcela
Koury y recitales en el parador El Signo. Las propuestas para chicos tienen
su cita en el teatro de la Torre y en el espacio El Ojo de las Artes. En cuanto
a las actividades deportivas, Pinamar ofrecerá campeonatos nacionales e internacionales
de skysurf, bodyboard, golf en Cariló y en Links Pinamar y polo en el club La
Herradura. Además, maratones por bosques, médanos y playas y cabalgatas.
Cuando el sol empieza a calentar con fuerza es común sentir en las calles
de Pinamar ese aroma de los eucaliptos, cipreses, abetos, álamos, araucarias,
sauces y aromos que provocan una sensación de calma y armonía,
tan típica de esos parajes. Antes de rumbear hacia la playa, hay que
saber que cada uno de los paradores tiene una onda particular. Por ejemplo,
el clásico Barbados ofrece estacionamiento gratuito, vestuarios con agua
caliente y servicios de masaje y depilación. En Bacota, la terraza con
vista al mar, es ideal para esperar el atardecer, mientras se disfrutan uno
de sus exclusivos cocktails. El lugar familiero por excelencia es Mama Concerts,
con amplias playas y espacios verdes. Para los deportistas, nada como el Límite,
donde se alquilan cuatriciclos y camionetas 4x4.
Al atardecer, en La Frontera, al norte de Pinamar, se alquilan jeeps,
cuatriciclos y 4x4 para hacer piruetas entre los médanos que
sobreviven del paisaje original. También se organizan travesías
guiadas por los frondosos bosques y dunas. Para los que busquen deportes
poco convencionales, el sandboard es simple y vertiginoso:
hay que tomar coraje y deslizarse sobre una tabla por la arena. Lo difícil
es volver a subir. Pinamar se caracteriza por su vida nocturna, que arranca
en los bares de Libertador y Bunge.
En Ostende, el punto de encuentro
para la cultura es el Viejo Hotel Ostende, fundado hace 90 años. En sus
paredes se puede seguir la historia del lugar a través de fotos. En un
papel con membretes del hotel, Antoine Saint-Exupéry habría escrito
algunos textos. Se puede visitar la habitación del escritor. En el mismo
hotel, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo concibieron el policial Los que
aman, odian.
Entre Cariló y Pinamar, Valeria del Mar
es muy apacible y pintoresca, con casino y pub-disco. A 25 km
de Pinamar, General Madariaga es la puerta de entrada a campos y estancias con
actividades rurales. Abundan las tradiciones, desde destreza criolla hasta asados
y artesanías. Además, hay excelente pique de pejerrey en las lagunas
Salada Grande y Los Horcones.
Fuente: Diario Clarín - Viajes.