La costa de Mar del Plata presenta características únicas de norte a sur. En sus 47 km de extensión hay playas urbanizadas con modernos paradores y gastronomía de primera línea y también playas de estilo más rústico, casi vírgenes. Para definir a grandes rasgos la ciudad y sus múltiples atractivos, los operadores de turismo simplifican la oferta: "adrenalina, emoción y libertad".
Ya está todo dispuesto para recibir a los primeros veraneantes. Las playas
del centro lucen impecables. La herencia del arquitecto Alejandro Bustillo,
los edificios del Casino Central y del hotel Provincial (cerrado desde 1997)
están iluminados a nuevo y ningún detalle de su fachada fue librado al azar.
Hay que acceder a la bahía de Playa Bristol desde el norte, tras recorrer el
Paseo Adolfo Dávila, una zona rocosa ideal para la pesca deportiva. De allí
hasta el Torreón del Monje se abre una bella vista panorámica, que con los años
se convirtió en la clásica postal de Mar del Plata.

Principales novedades:
Las ampliaciones de los espacios verdes para recreación de los chicos
y del área deportiva (nuevas canchas de fútbol, vóley,
básquet y paddle) en los balnearios de Punta Mogotes. También
esa zona incrementó la cantidad de piletas de natación, de diez
a catorce. Por otra parte, se inauguran los paseos embarcados en el catamarán
Regina Australe, con capacidad para 400 pasajeros.
Eventos:
- Festival de surf y música con Los Cafres, Massacre, Cabezones, Tifus
y DJ Mosca en Playa Grande (20 al 23/1)
- Festival folclórico "Por Nuestras Raíces", en el Ente
Municipal del Deporte (7 al 15/1)
- Conciertos de Bruno Gelber en la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia (18
al 20/1)
- "Estampas de tango", en el Teatro Municipal Colón (10/1,
24/1, 14/2, 28/2 y 7/3)
- La Fiesta Nacional del Mar;
- El Seven Internacional de Rugby (28 y 29/1)
_ Mar del Plata Moda Show, con 100 modelos (4/1) y la
_ Exposición de bodegas argentinas en el hotel Sheraton (26 al 28/1).
Del centro al sur
No
hay que dejar de visitar la rambla marplatense de noche: se convierte en un
escenario al aire libre. Además de la importante cartelera teatral y musical
que se despliega en verano, con más de trescientos espectáculos, aquí se puede
asistir a los shows de artistas callejeros que llegan de todo el país y trabajan
"a la gorra".
Con arena más fina, sin declives y un suave oleaje, desde el Torreón
del Monje hasta Cabo Corrientes se extiende Playa Varese. La calma de sus aguas
permite, siempre lejos de la costa y bajo el control de la Prefectura Naval,
la práctica de deportes náuticos. Cerca de la escollera de Cabo
Corrientes, el punto más saliente de la geografía argentina en
el océano Atlántico, se recuerda el paso del almirante Brown.
Las rocas del sistema de Tandilia se internan en el mar y embellecen la costa.
El trecho, que puede hacerse a pie, es de 2,5 km hasta Playa Chica, donde una
espectacular pileta enclavada en las rocas obliga a hacer una escala antes de
llegar a Playa Grande.
Frecuentada
por la aristocracia porteña en la belle époque, Playa Grande convoca a jóvenes
surfistas todo el año. En la pasarela, sobre el estacionamiento para mil vehículos,
se ofrece todo tipo de servicios de playa, con locales gastronómicos y comerciales.
Basta trepar después del atardecer por las calles de este barrio para perderse
entre los bares y la marea de jóvenes que cada noche anima la calle Alem.
El puerto quizá sea uno de los más coloridos del país.
Vale la pena internarse en el océano unos 3 km a través de la
escollera Sur. Luego de pasar frente a la reserva faunística de lobos
marinos, al final del recorrido, bajo el monumento a Cristo, espera al turista
una confitería donde se pueden comprar productos típicos y contemplar
una vista inolvidable del puerto y la costa.
Siempre tomando rumbo sur, luego de la reserva natural del puerto (un ecosistema
de laguna pampeana a metros del mar), se abre la bahía de Punta Mogotes,
de unos 4 km. Sus 24 balnearios fueron aggiornándose año a año
y hoy lucen renovados, con más y mejores servicios. Estas playas de aguas
abiertas son las elegidas por familias del interior del país y por amantes
de los deportes. Cuentan con canchas de fútbol, vóley, squash,
tenis y piscinas.
Ya
al sur del faro todo es posible: acceder a la orilla en un vehículo todo terreno,
surcar las olas en jet ski o en tablas de windsurf o, en la tarde, sumarse a
los after beach que organizan los exclusivos paradores, los balnearios privados
que alternan entre bosques de pinos y médanos. Al final, camino a Miramar, se
encuentran los imponentes acantilados que alcanzan los 22 metros de altura.
El mar abierto invita a largas caminatas por la orilla.
Para quien se atreva a ir más lejos, a 25 km del centro de la ciudad
se puede tomar sol sin ropas en el único balneario nudista de estas costas,
Playa Escondida.
Deportes:
- Canotaje en Laguna de los Padres (a 16 km del centro, por
ruta 226), cabalgatas por senderos rurales, circuitos de mountain
bike por caminos pedregosos y antiguas canteras en una zona de lagunas.
También es posible bucear en las protegidas aguas de
la escollera norte, con 5 metros de profundidad para observar algas, estrellas,
hipocampos, pequeños peces y variadas especies de cangrejos.
La pesca deportiva es casi una industria local: se puede pescar
desde la playa o las rocas, los muelles o los acantilados, de día o de
noche. Hay bajadas náuticas habilitadas en distintos puntos de la costa,
estacionamientos y clubes que ofrecen servicios al pescador. En el puerto se
ofrecen servicios para realizar capturas en altamar en embarcaciones especialmente
adaptadas, con guías que posibilitan la llegada a los mejores bancos
de peces.
Fuente: Diario Clarín - Viajes.